3er. Año C.E.V.
PROYECTOS Y PRODUCCIONES
jueves, 2 de julio de 2026
Actividad para el receso invernal
jueves, 25 de junio de 2026
https://www.instagram.com/mision.mozambique/
Visita del equipo misionero: Viernes 26 de Junio.
¿qué es una msión cristiana?
¿puedo ser parte de la misiones?
Claro que si, de esta manera:
👉con las manos de los que dan
👉 con las rodillas de los que oran
👉 con los pies de los que van
martes, 23 de junio de 2026
El modelo de Michael Porter
Dejamos la presentación de la clase de hoy
https://drive.google.com/file/d/10AO_gte6w-uRXYsTZYScQqZdCcnQmJuQ/view?usp=sharing
TP Campeonato Mundial de Fúltbol 2026
Trabajo práctico sobre el Campeonato Mundial de Fútbol 2026
3ro y 4to año
-Explicar las reglas básicas del juego.
-Mencione distintas tácticas de juego, y explique para qué situación utilizaría cada una.
-Mencione las distintas posiciones o roles que ocupan los jugadores, y explique qué función cumple cada uno.
-Armar tu equipo ideal a elección (podés usar cualquier jugador de cualquier equipo).
-Escriba la alimentación de 2 (dos) días que tendría que tener un jugador previo a un partido.
Fecha de entrega: viernes 03 de julio de 2026
domingo, 14 de junio de 2026
Tarea 2 Ciudadania e Identidad
lunes, 8 de junio de 2026
Organización del tiempo
Hola chicos! Les dejo en el siguiente link el PDF que trabajamos sobre organización del tiempo
Para la próxima clase que tengamos les dejo la consigna:
Escribir... ¿Qué hábitos tengo que cambiar para mejorar el rendimiento del tiempo?
https://drive.google.com/file/d/1cFaAxV7vc-kPqhb1fG-fHPMnMHYZm-z0/view?usp=sharing
viernes, 5 de junio de 2026
Malvinas y fe
Visita del ex veterano y pastor Rodolfo Guerra
El Pastor que volvió de Malvinas
El testimonio de Rodolfo Guerra
Un día llegó el telegrama. Para Rodolfo Guerra, un joven de Sáenz Peña, en el corazón del Chaco, ese papel cambiaría su vida para siempre. Era 1982, y Argentina estaba en guerra. Debía presentarse en el Regimiento de Infantería 5, asentado en Paso de los Libres, Corrientes, desde donde partiría hacia un archipiélago ventoso y helado en el extremo sur del mundo: las islas Malvinas.
El viaje hacia las islas fue el comienzo de una experiencia que ningún joven debería vivir. Al llegar, la realidad golpeó con toda su crudeza. El frío era brutal, un frío que calaba los huesos y que ningún soldado del norte argentino había conocido jamás. La comida escaseaba. Los días pasaban entre el barro, el viento y la angustia permanente de no saber cuándo caería el próximo bombardeo. El enemigo no se veía, pero se escuchaba: en el zumbido de los aviones, en el estruendo de los cañones navales, en el silencio tenso que precedía a cada ataque.
En medio de ese infierno, Rodolfo llevaba algo que no figuraba en ningún inventario militar: su fe. Mientras sus compañeros temían morir —y muchos lo decían en voz alta, con los ojos abiertos en la oscuridad de la noche— él sentía una necesidad profunda de hablar de Dios, de compartir esa fe que era su ancla. No era predicar en un templo. Era susurrar esperanza en una trinchera.
El 25 de mayo bajo el fuego
El día de la Patria, el 25 de mayo de 1982, los ingleses eligieron bombardear su posición. Los proyectiles caían con una precisión aterradora. El suelo temblaba. Los hombres se pegaban a la tierra buscando sobrevivir cada segundo. En medio del caos, del humo y del estruendo, algo ocurrió que Rodolfo jamás olvidaría: él y sus compañeros se arrodillaron. En pleno campo de batalla, con el cielo en llamas sobre sus cabezas, oraron.
Y entonces aparecieron los Mirage.
Los aviones argentinos irrumpieron en el combate y atacaron las embarcaciones británicas que bombardeaban la posición. Dos barcos enemigos fueron hundidos. El ataque cesó. Los soldados que momentos antes estaban arrodillados en la tierra helada se miraron unos a otros. Para Rodolfo, no hubo otra explicación que la que llevaba en el corazón desde niño: la mano de Dios había actuado.
Una galleta entre diez.
Pero la guerra no es solo pólvora y heroísmo. También es hambre. Hay un episodio pequeño, humilde, que Rodolfo recuerda con una emoción quizás mayor que los bombardeos: el día en que encontraron una galleta vieja. Una sola galleta, dura y olvidada, para diez soldados hambrientos. La partieron en pedacitos minúsculos. Cada migaja fue recibida como un regalo. En ese momento de miseria compartida, algo tan simple como un trozo de pan se convirtió en un símbolo de fraternidad y de esperanza. Les dio fuerzas para seguir.
El regreso y la promesa
Cuando la guerra terminó y Rodolfo pisó suelo argentino, lo hizo siendo otro hombre. Había entrado a Malvinas como un joven soldado del Chaco. Volvía con una certeza grabada a fuego en el alma: él había sido cuidado. En medio de todo ese horror, algo lo había protegido.
Esa convicción lo llevó a tomar una decisión que definiría el resto de su vida. Se convirtió en pastor. Y no abrió una sola iglesia sino muchas, a lo largo y ancho de Argentina, hasta radicarse en Rosario, Santa Fe, donde hoy sigue predicando.
Su testimonio no es el de un hombre que encontró a Dios en la paz de un templo, sino en el barro de una trinchera, bajo las bombas, con hambre y con miedo. Y quizás por eso tiene la fuerza que tiene: porque viene de un lugar donde pocas palabras alcanzan, y donde sin embargo la fe fue más grande que el miedo.
Rodolfo Guerra es uno de los miles de jóvenes argentinos que fueron a Malvinas y volvieron transformados. Su historia es una entre muchas que merecen ser escuchadas, recordadas y honradas.
